Detrás de "Je Peux Pas J'ai Golf"

Derrière "Je Peux Pas J'ai Golf"

Nunca elegí este nombre porque fuera divertido. Lo elegí porque habla de algo que todos necesitamos permitirnos: tomarnos tiempo para lo que nos da vida.

Cuando digo que creé una marca llamada No Puedo, Tengo Golf, las reacciones suelen ser las mismas.

Una sonrisa.

A veces una risa.

Luego esta pregunta:

"¿Por qué ese nombre?"

Comprendo esa reacción.

Porque, a primera vista, se parece a todas esas expresiones que conocemos:

"No puedo, tengo piscina."

"No puedo, tengo aperitivo."

"No puedo, tengo... algo."

Se podría pensar que es solo una broma.

Pero no es lo que yo veo.


En realidad, esta frase dice algo mucho más profundo.

Dice:

Hoy elijo dedicar tiempo a lo que me hace bien.

En nuestras vidas, a menudo nos definen nuestras obligaciones.

El trabajo.

Las citas.

Las responsabilidades.

Las limitaciones.

A veces es difícil decir simplemente:

Hoy me tomo tiempo para mí.

Entonces casi buscamos una excusa.

"No puedo... tengo golf."

Y, finalmente, esta excusa nos permite hacer algo esencial.

Respirar.

Caminar.

Recuperar el silencio.

Compartir un momento con otros.

Estar plenamente presente.


Creo que todos necesitamos estos paréntesis.

No importa si toman la forma de un campo de golf, una caminata, un taller, un libro o un momento pasado con aquellos a quienes amamos.

El golf es aquí un símbolo.

El de un tiempo que por fin decidimos darnos a nosotros mismos.


Algunas personas me preguntaron si no temía que un nombre tan ligero impidiera que la marca fuera tomada en serio.

La respuesta es no.

Porque creo profundamente que se puede sonreír sin ser superficial.

La sonrisa abre una puerta.

Los valores dan ganas de entrar.

JPJG nunca buscó burlarse del golf.

Todo lo contrario.

Esta marca nació de la admiración que sentí por las mujeres y los hombres que dan vida a este universo.

El nombre aporta ligereza.

La historia aporta profundidad.

Ambos no se oponen.

Se complementan.


Hay otra razón por la que nunca me avergoncé de este nombre.

Es accesible.

No solo habla a los golfistas.

Hace sonreír a alguien que nunca ha sostenido un palo.

Luego, a veces, le invita a descubrir lo que se esconde detrás.

Y si esa persona cierra un artículo del Diario JPJG simplemente con ganas de ir un poco más despacio, entonces el nombre ya habrá cumplido su misión.


En el fondo, No Puedo, Tengo Golf no significa:

"No tengo tiempo para ti."

Significa exactamente lo contrario.

Recuerda que, para estar plenamente disponible para los demás, a veces hay que empezar por dedicarse tiempo a uno mismo.

Creo que es un matiz esencial.

Y quizás incluso una de las más hermosas lecciones que el golf puede transmitirnos.