El placer antes que el rendimiento

Le plaisir avant la performance

Creo que se juega mejor cuando se ama profundamente jugar.

Esta frase puede parecer obvia.

Y sin embargo, nuestra época a menudo nos empuja a creer lo contrario.

Muy rápidamente, el placer se convierte en un objetivo.

Luego en una actuación.

Luego en un resultado.

Y a veces, sin siquiera darnos cuenta, olvidamos por qué habíamos empezado.


Todavía no soy golfista.

Pero es precisamente lo que me fascina de este deporte.

Cuando observo un campo, veo mucho más que una puntuación.

Veo personas que caminan.

Que hablan.

Que se toman su tiempo.

Que disfrutan de un paisaje.

Que se ríen de un mal golpe.

Que celebran un buen golpe.

El golf me recuerda que algunas actividades son preciosas precisamente porque nos permiten olvidar, durante unas horas, la idea misma de rendimiento.


Creo que esta reflexión va mucho más allá del golf.

Se refiere a nuestra forma de vivir.

Queremos ser eficientes en el trabajo.

Eficientes en el deporte.

Eficientes en nuestros pasatiempos.

Eficientes incluso en nuestra forma de descansar.

De tanto querer optimizarlo todo, a veces terminamos olvidando el placer que nos impulsó a empezar.


Creo profundamente que el placer es una fuerza.

Da ganas de volver.

De aprender.

De progresar.

De perseverar.

Un niño no camina porque le hablen de rendimiento.

Camina porque es curioso.

Porque tiene ganas de avanzar.

El placer a menudo precede al progreso.


Quizás también por eso elegí este nombre.

No puedo, tengo golf.

Hace sonreír.

No habla de hándicap, ni de clasificación, ni de trofeos.

Habla simplemente de un momento que uno elige regalarse.

Y me parece profundamente hermoso.


Estoy convencido de que el rendimiento tiene su lugar en el golf.

Es admirable.

Requiere talento.

Trabajo.

Una disciplina inmensa.

Pero también creo que nunca debe hacernos olvidar lo que nos llevó al primer tee.

El placer.

La curiosidad.

Las ganas de compartir un recorrido con otros.


Cuando me encuentro con profesionales del golf, a menudo me sorprende una cosa.

Los recuerdos que cuentan no siempre son sus mejores tarjetas.

Hablan de un encuentro.

De un amanecer.

De un campo descubierto al otro lado del mundo.

De una carcajada.

De una partida con un amigo.

Como si, en el fondo, los recuerdos más hermosos no estuvieran inscritos en una tarjeta de resultados.

Estaban inscritos en el corazón.


JPJG nació de esta convicción.

No quiero recordar a la gente que deberían jugar mejor.

Simplemente me gustaría recordarles por qué les gusta jugar.

Porque cuando el placer se mantiene en su justo lugar, el rendimiento se convierte en una consecuencia.

Y cuando no llega...

A pesar de todo, sigue siendo un buen día.